Una de las preocupaciones principales que escucho en cuanto conozco a un paciente es precisamente la falta de apetito y el miedo a perder mucho peso durante el tratamiento.
Hay mucha angustia y ansiedad de parte de los pacientes y sus cuidadores alrededor de este tema, y no es para menos. Incluso existe un término científico y le llamamos Eating-related distress (ERD) o estrés relacionado a la alimentación y es muy común en pacientes con cáncer ya que los cambios metabólicos que suceden en el cuerpo, así como los efectos secundarios del tratamiento causan pérdida de apetito y otros síntomas que dificultan que la alimentación se lleve de manera habitual.
Se estima que al menos 50% de pacientes diagnosticados con cáncer experimentan pérdida de apetito por diferentes causas, por ejemplo la presencia de tumores a lo largo del sistema digestivo, desregulación hormonal que daña las señales de hambre y saciedad, cambios en la detección de olor o sabor, dolor al comer, deshidratación, efectos secundarios de medicamentos, diarrea, entre otros.
Ahora bien, incluso tomando en cuenta que la pérdida de peso es común en muchos pacientes y hay muchas causas distintas que lo generan, debes saber que el hecho de que sea común, no significa que no es tratable y que no puede mejorar la situación. Aquí es donde entra la orientación nutricional y mientras más temprano tengas este apoyo, el estrés relacionado a la alimentación puede disminuir y sabrás que tu esfuerzo está orientado a obtener buenos resultados.
Estrategias para manejar la pérdida de apetito
Hay diferentes recursos que podemos emplear para manejar la pérdida de apetito, entre ellas:
- Tratar los síntomas que dificultan la alimentación.
- Acudir a consulta nutricional para tener más ideas y variedad evitando dietas monótonas que ya no se antojan.
- Evaluar con el equipo médico el uso de medicamentos que incrementan el apetito.
- Evaluar con el equipo médico el uso de medicamentos que controlan síntomas como náuseas, gas, diarrea y dolor.
- Tratar de mantenerte activo para estimular el apetito.
- Procurar beber líquidos en distintos momentos que los alimentos para evitar saciedad temprana.
- Dividir tus comidas en porciones pequeñas haciendo más (5-6) a lo largo del día. Es más probable que te termines porciones pequeñas, que porciones grandes que nomás de verlas ya te sientes satisfecho.
Para familiares, amigos y cuidadores
Caquexia es la condición donde el cuerpo requiere más energía (calorías) para lidiar con el cáncer y su tratamiento. Esto, mezclado con la pérdida de apetito, causa pérdida de músculo, grasa, debilidad y fatiga.
Es importante saber que la pérdida de apetito y ciertos cambios metabólicos que ocurren en el cuerpo de personas con cáncer, por ejemplo la caquexia, no son del todo controlables por el paciente y forzarlo a comer bajo la idea de "comer bien" como la alimentación tradicional que conocemos no va obtener muchos resultados y puede resultar en conflictos.
Se que esto es frustrante, las intenciones son buenas y todos quieren el mismo objetivo que es atravesar el tratamiento oncológico con la mejor calidad de vida posible y no se está logrando de manera sencilla.
La importancia de la valoración nutricional temprana
Mi recomendación como nutrióloga oncológica sería acudir a la valoración nutricional desde el inicio. Tener un plan elaborado por alguien más, que además tiene respaldo científico para asegurarte que estás por buen camino, y no esperar a que las consecuencias del diagnóstico o del tratamiento vuelvan más difícil el proceso.
Con ayuda nutricional tendrás un plan específico a seguir, un espacio seguro donde resolver tus dudas y miedos, valoración nutricional constante para identificar riesgos y sobre todo descanso mental por no estar saturado buscando en internet qué debes hacer o evitar.
Escríbenos y agenda tu cita.
¿Tienes dudas sobre tu alimentación durante el tratamiento?
Escríbenos
